BRASILIA, Brasil.- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se prepara para hacer en su país la misma maniobra que ya hizo su ex aliado Donald Trump, en Estados Unidos. Meses antes de que se realicen las elecciones, ya está agitando el fantasma de que habrá fraude, a partir de que las encuestas de intención de voto le son desfavorables.
Ayer, incluso sugirió que podría cancelar las elecciones, a menos que se reforma el sistema de votación. “O hacemos elecciones limpias en Brasil, o no hacemos elecciones en absoluto”, dijo a sus partidarios en la capital, Brasilia.
Durante semanas, y sin ofrecer las pruebas que le reclama el tribunal electoral de su país, Bolsonaro ha echado tierra sobre el sistema de votación electrónica de Brasil, vigente desde 1996. Afirmó que las elecciones ya se han visto empañadas por fraude, en 2018 porque, supuestamente él mismo debería haber ganado en primera vuelta.
También afirmó sin pruebas que hubo fraude en la elección de 2014, en la que Dilma Rousseff venció en el balotaje a Aecio Neves. “Los estudios que hicimos nosotros con gente que siguió la votación es que hubo fraude contra Neves”, dijo Bolsonaro. El candidato a vice de Neves, el ex senador y ex canciller Aloysio Nunes Ferreira, negó la existencia de fraude: “Perdimos por falta de votos”.
Desde que, en marzo de este año, apareció el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva como favorito a vencer en primera vuelta las elecciones, Bolsonaro reclama que el Congreso apruebe el voto impreso, un ticket que emita la urna electrónica para cada elector.
El miércoles, Bolsonaro dijo a Radio Guaíba de Porto Alegre que quizás no aceptará el resultado de los comicios de octubre de 2022.
“Si no cambiamos la ley, si este sistema sigue, el conteo de votos tendrá problemas. Porque algún lado podrá no aceptar el resultado. Y este lado, obviamente, es el nuestro, que puede no aceptar el resultado”, afirmó Bolsonaro.
Ante seguidores en la puerta de la residencia oficial, Bolsonaro defendió la dictadura militar y dijo que no se realiza desde el gobierno del dictador Joao Baptista Figueiredo ninguna obra de infraestructura en el país.
La reivindicación ocurre luego de la tensión institucional creada por la amenaza de los jefes de las fuerzas armadas y el Ministerio de Defensa contra el senador Omar Aziz, presidente de la comisión investigadora de la pandemia, que repudió la “putrefacción” de los militares sospechados de corrupción en el Ministerio de Salud del actual gobierno.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luis Fux, salió al cruce de las declaraciones de Bolsonaro aseguró que la elecciones fueron auditadas y todas las partes fiscalizaron los comicios.
Los partidos políticos representados en el parlamento, incluso los que apoyan a Bolsonaro, ratificaron la transparencia del sistema electrónico, sobre todo porque todos han ganado gobernaciones y municipios con este modelo.
Lula, quien aún no ha lanzó oficialmente su candidatura, dijo que el único fraude electoral brasileño fue cometido en 2018 con la elección de Bolsonaro en base a “fake news” mientras él estaba preso, por una condena de la Operación Lava Jato, ahora anulada. (Télam-Especial)